lunes, 2 de noviembre de 2015

Persépolis

Marjane Satrapi

En 1979 se produjeron en Irán una serie de movilizaciones que finalizaron con el derrocamiento del sha Mohammad Reza Pahlevi, que llevaba ostentando el cargo de emperador desde 1941 tras la abdicación forzosa de su padre, quien presionado por los aliados –debido a sus simpatías con el régimen nazi– tuvo que dejar el cargo a su hijo. Este último emperador vio cómo en 1979 estallaban varias revueltas por varios motivos: entre ellos, la impopularidad del sha y el descontento social, pero también la creciente occidentalización de Irán.

Todo esto dio pie a la instauración de una República Islámica que actualmente sigue vigente en Irán bajo el manto del clero chiita. Y es que a pesar de que estas revoluciones partieron de diferentes ideas, a causa de un movimiento heterogéneo, el clero chiita liderado por el ayatolá Jomeini pronto se hizo cargo de esta revolución.